jueves, 15 de enero de 2015

Los recuerdos.

Los recuerdos.
Son esos seres que acumulas en tu memoria.
Son como pequeñas representaciones teatrales que tienen lugar en tu mente y que aparecen cuando quieren.
Podría ponerme melancólica y hacer un repaso de las últimas imágenes que me abordan cuando me distraigo. Pero no lo voy a hacer.
Mis recuerdos son huevos de dragón que guardo en dos baúles. Estos huevos son cosas que un día significaron algo para mí. Basura a los ojos de la gente, huevos de dragón a los míos.
Bien, hace poco estaba melancólica: Sonreía a las paredes un rato, lloraba en un cojín otro rato, cantaba y bailaba delante del espejo, me tumbaba en la cama a mirar el techo... La inestabilidad es algo cotidiano para mí.
Se me ocurrió poner música triste para ponerme más triste y abrir mis baúles. Ni sabía lo que había dentro. Voy poniendo mis huevos de dragón ahí y después los olvido.
¿Qué pasó? Lo que tenía que pasar.
Al abrir el primer baúl, los huevos se habían roto y en su lugar había veinticuatro dragones pequeñitos durmiendo.
Sonreí. Eran adorables, pacíficos. Los vi tan indefensos, tan adorables... Que acaricié a uno de ellos.
Se desató el horror. No se le puede hacer cosquillas a un dragón dormido.
Mi dragón despertó, gruñó y escupió fuego, pero no consiguió quemarme. Supuse que un dragón pequeño no podría hacerme daño, podía dominarlo. Pero los demás se despertaron también.
Era como si... Hubieran estado esperándome para matarme.
Cuando quise cerrar el baúl ya era tarde. Se habían escapado. Me mordían, me quemaban, me arañaban las entrañas y el aire de mis pulmones avivó su fuego... Lenguas de fuego que me recorrían desde el pelo a los pies.
Me abandoné. Me senté en el suelo a dejar que me devoraran, miraba cómo mi cuerpo se deshacía bajo sus efectos, pero eran tan hermosos que... No tenía valor de abrir la ventana y dejar que se marcharan. Eran mis dragones.
Cuando acabaron conmigo, regresaron al baúl. A la oscuridad, al olvido que late.
Pasaron los días. Todavía me quedaban marcas y heridas.
Hoy las he mirado y he pensado... "Si todavía duelen, es que fue real".

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