Te busco, a sabiendas de que no tendré que insistir mucho para encontrarte. Me guiñas un ojo, te enseño los dientes, no hace falta preguntar para saber lo que sientes.
Me dejo llevar y pretendes dominarme...No te enteras de que empiezas a agobiarme. Entonces te empujo y me miras, perplejo. "¿No me quieres?", preguntas. "Hoy no", te contesto. Me miras escrutante, intentando averiguar qué pienso en ese instante. "¿He hecho algo mal?", dices queriendo acariciar mi mejilla. "No", te grito, apartando con furia tu mano. "¿Qué quieres de mí?", preguntas, tembloroso. "Fóllame como si me odiaras", te contesto provocándote con otro empujón. Y tú te enervas y me aprietas los muslos, me muerdes los pezones y me tiras del pelo. Con ansias locas muerdo tu piel la voy envenenando dulcemente de este delirio...Siento tus gemidos en mi oído, suplicando piedad pero sé que quieres más...¡Me enciendes sin remedios!
Voy dejando húmedas huellas feroces y demandantes sin poder contenerme.Quiero poseerte íntegro, te impregno con mi perfume y guardo el tuyo en cada rincón de mi cuerpo. Soy una serpiente bailando al son de tu flauta y tu inquieta pelvis, que se une a la mía y se tortura con el gozo.