martes, 30 de agosto de 2011

La lectura.


Optamos por leer en nuestro tiempo libre. Cada persona elige el género literario que más se adecua a su estilo de vida, normalmente.
En España, el género literario por antonomasia es la novela.
Cogemos un libro y empezamos a leer. Solo los estudiosos leen la introducción, la esencia de la novela. El público quiere una historia, un relato que llevarse a la vista y que le ayude a desaparecer por un determinado tiempo del mundo para convertirse en el personaje.
Pero, ¿quién es el personaje?
M. Delibes, en su obra Cinco horas con Mario, admite que su difunto personaje es él mismo. Quién había sido… Quien nunca sería… Las iniciales del nombre del personaje ya nos advierten de que nos enfrentamos al mismo Delibes: Mario Díez Collado. Un lector cualquiera creerá en las casualidades o simplemente no se fijará en ese detalle.
Yo quiero ir más allá. ¿Qué hay detrás de una novela? ¿Qué nos mueve a escribir? ¿Qué nos conduce a esa novela en concreto?
Pues detrás de una novela hay noches en vela y sueños, vivencias y carencias, pero sobre todo pasión. Los escritores no encuentran la inspiración rápidamente, sobre eso ya se debatió en su momento. Hay que esperarla. A veces llega sin previo aviso, y se tienen que limitar a escribir en una servilleta, e incluso en un billete. Pero otras se hace de rogar… Y pasarán meses hasta que vuelva. Conozco personas que salen a buscarla, pero pocos la encuentran. Muchos se pierden para encontrarse. Los necios no entienden que están escondidos en su interior y que si ellos mismos no quieren ser vistos, nadie los verá.
El escritor no es más que un pobre ser humano que odia a la gente e intenta plasmar en un papel sus deseos más profundos, lo que realmente busca y pretende ser. Presenta sus miedos y oculta sus pasiones entre líneas. Después vende su obra, esperando que alguien pueda sentir lo mismo, esperando que el lector pueda sonsacar alguna enseñanza de ella. Y lo que verdaderamente está vendiendo es su vida.
Triste es la vida del escritor, un alma libre encerrada en un cuerpo que sangra tinta y escupe papel para poder sobrevivir. Depende de la pluma para evitar la locura, la pluma que le hace volar fuera de su cuerpo y que por desprenderse de él.
No seáis escritores.

sábado, 2 de julio de 2011

Olvido.

La Universidad olía a tabaco y papel. Los estudiantes hablaban en el patio.
Se dirigió a su aula, pensando en el dinero que el editor iba a darle por el cuento que le había publicado ese mismo día en el periódico.
Se sentó, buscando con la mirada a su compañero más íntimo, quien no tardó en aparecer por la puerta trasera. Llevaba un sombrero nuevo. Se sentó junto a ella.
- Acabo de leer tu cuento.
- Espero que te haya gustado. - Le dijo, encendiendo un cigarrillo.
- Sí, es bueno... Aunque no es para niños, ¿no crees?
- Escribo para los niños que crecen en el interior de las personas.
- Quizás deberías centrarte más en las edades. Ningún niño va a leerlo y los adultos nos preocupamos por otro tipo de cosas.
- Demasiada intolerancia hay ya en el mundo como para que además tenga que preocuparme por la edad de los lectores. Yo escribo para quien quiera leerme...
En ese momento, el profesor entró acompañado de un señor de unos cincuenta y tantos, vestido con un traje de tweed y un bigote bien recortado. Su perfume invadió el aula y, sin presentarse, se sentó en la mesa del catedrático.
- Señores, les presento al señor Carvajal, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas. Les va a hablar sobre el levantamiento que se ha producido no hace mucho y con el cual todos estamos familiarizados. Les dejaré con él mientras yo hago una serie de gestiones que tengo pendientes.
Le estrechó la mano y salió por la puerta principal.
- Señores, vengo a informarles como bien ha dicho el señor Luque sobre los distintos tipos de movimientos que se están creando dentro de nuestro país. Como ya saben, el tiempo republicano ha pasado a la Historia y todo aquél que trabajaba para el Estado ha sido despedido para dejar sitio a los que de verdad deben mandar. Sus cargos ya no sirven, y muchos se han unido al movimiento posicionándose al lado del futuro gobernador de España.
Siguió dando una charla sobre por qué la derecha se había unido para destituir aquella forma de Gobierno y cuál sería el resultado.
Ya era el tercer cigarrillo que Fidelia se fumaba, y Luis la miraba preocupado. Últimamente fumaba mucho. Él sabía que las cosas no iban bien en su casa y procuraba no corregirla mucho.
- No tenemos por qué escucharlo. - Le dijo la chica pisando la colilla. - No tenemos por qué estar aquí. Nuestra asignatura es El Siglo de Oro, no el "Oro del Siglo", como nos hace creer este señor.
- Tranquila, Fidelia, pronto acabará y podremos irnos.
- No quiero seguir aquí. Yo me voy.
Guardó sus plumas en el plumière y éste en su bolso de piel. Se colocó bien las medias y se levantó, pidiendo paso a Luis.
- Señorita, ¿a dónde cree que va?
- Allá... Allá lejos. Donde habite el olvido.
Sus compañeros se giraron para mirarla y ella se mantuvo firme, mirando al señor Carvajal a los ojos.
- ¿Y dónde queda eso?- Soltó aquel hombre entre carcajadas.
-  En esa gran región donde el amor, ángel terrible, no esconda como acero en mi pecho su ala, sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
El señor Carvajal dio un golpe en la mesa y se levantó también.
- ¿No le está gustando esta charla, señorita... ?
- Rodríguez, Fidelia Rodríguez.
- He oído su nombre en alguna parte.
- Hace varias semanas que me publican unos cuentos en el diario La Libertad.
Luis le dio un codazo en la rodilla derecha. No debería haber dado esa información.
- La... Libertad... Vaya, ¿no es ese un periódico para rojos?
- En efecto, señor.
La clase murmuraba y ya nadie la miraba directamente. Luis se estrujó la cara con las manos.
El señor Carvajal estaba anonadado. La joven era consciente de que había afirmado su ideología y se enorgullecía de aquello. La repulsión se iba apoderando cada vez más de su rostro mientras aquella joven, impasible, se repasaba las uñas. Seguía en pie.
- Siéntese ahora mismo, señorita.
- No, he decidido que voy a marcharme. No quiero seguir escuchándole. Que tenga un buen día, señor.
Se giró y salió por la puerta de atrás. A los pocos minutos, vio que Luis salía también.
- No te queda nada de vergüenza desde que sales con ese idealista republicano.
- Pues el poema era tuyo, Luis.
- Por eso no tienes vergüenza, acabas de plagiarme.
- Vamos, vamos, no exageres. Seguro que ahora te salen muchas admiradoras...
- Fidelia... Me gustan los hombres.
- Pues muchos admiradores, mejor para ti. Serás famoso, ya te estoy viendo. Titulares: "Donde habitel el olvido" por Luis Cernuda.
- Estás loca. Vamos a por un café.
Pero Fidelia tenía que marcharse. Había prometido a su hermana acompañarla a enterrar todos sus dibujos al eucaliptal que había cerca de su casa. El tren estaba atestado de gente con maletas y sacos.
Al llegar a casa, encontró el cancel abierto... La puerta de la casa también estaba abierta y parecía haber sido forzada. Fidelia entró sofocada gritando el nombre de sus hermanas y llamando a su madre, la cual respondió que estaba en la azotea. Tenía la voz quebrada.
Subió corriendo las escaleras y conforme pasaba por las habitaciones descubría que los roperos y los cajones habían sido vaciados y que los colchones descansaban en el suelo. Las cortinas estaban descolgadas y las pinturas de las paredes, rasgadas.
Su madre estaba dentro de un ropero empotrado con las dos niñas, meciéndose adelante y hacia atrás, llorando como una plañidera que acaba de ser contratada.
- Madre...
- Se lo han llevado. Se lo han llevado.
- ¿Qué se han llevado? ¿Quiénes?
- Los soldados... Eran muchos. No hemos podido hacer nada.
- ¿Qué se han llevado, madre?
- La bandera... Los papeles... Las chapas...
Fidelia lo comprendió todo. Palideció junto a su madre y le prometió entrontrarlo.
Los civiles se habían llevado a su padre.

jueves, 16 de junio de 2011

El teatro

- Aquí tenéis los papeles, tú serás la princesa.
- ¿Y por qué yo?
- Eres la que mejor se adapta al papel. Eres guapa, débil y sensualmente tonta.
- ¡No quiero ser la princesa!

Os resumiré la historia: El príncipe es el chico guapo que tiene mucho dinero. Está fuerte y no va al gimnasio, viene de serie. Tiene estudios pero nunca ha terminado de leerse un libro. Eso también viene de serie. La princesa ha sido secuestrada por los malos que quieren apoderarse del mundo. La misión del príncipe es rescatarla para casarse con ella e irse a vivir juntos a un palacio de ensueño donde todo el pueblo los adora y les hace regalos. Poco después tendrán varios hijos y serán muy felices.

- Esa historia está vacía. - Dijo la actriz.
- No está vacía. Es la misma historia que os cuentan a todas desde que nacéis. Es vuestra función.

En ese momento sentí que algo hervía en mi interior y comprendí que el director de la obra era un cínico machista que no merecía mi respeto. Necesitaba el dinero que me pagaban por representar, y acaté sus órdenes. Pero las cosas cambiarían.
El día del estreno el teatro se llenó. Había venido toda mi familia y todos mis amigos.
Me habían vestido de princesita con un corsé que apenas me dejaba respirar y unas faldas rosa fucsia. La corona era de plástico y el maquillaje, exagerado.
- Pórtate bien. - Me dijo el director acariciándome la mejilla.
Se abrió el telón y comenzó la obra. Me aburría. Hasta que llegó mi momento.
- Oh, princesa, ya no tenéis anda que temer. Yo os he rescatado de los malvados piratas. Ahora os casaréis conmigo y os daré todo cuanto poseo para vuestra felicidad.
- No lo quiero.
El público empezó a murmurar, el director se dio con el guión en la cabeza. Había estropeado su obra.
- Esto... Princesa, creo que no me entendísteis...
- Perfectamente... La mujer desde tiempos inmemoriables ha estado sometida al yugo del hombre, el sexo fuerte, ¿no? ¿Por qué ser una dama implica ser débil, tonta y hermosa? ¿Por qué una chica guapa no puede tener estudios, por qué no puede ser inteligente? ¿Por qué se nos ha impuesto la única función de tener hijos y satisfacer a los hombres? Yo no quiero casarme con un príncipe guapo y rico. Yo quiero que venga un plebeyo inteligente, que no tenga nada y que a la vez lo tenga todo... Que me enseñe a vivir y que yo lo enseñe a escribir... Que me cuente historias de la Luna y que me abrace cuando haga frío...Que me recuerde que no estoy sola y que me reconozca como la parte que le faltaba para completarse. No quiero ver militares ni princesas, no quiero ver injusticias, no quiero ricos ni reinas... Quiero ser una mujer. Una mujer que elige, que tiene conciencia y que se niega a ser una mantenida. No somos menos...Somo más.
Acto seguido bajé del escenario, las mujeres aplaudían, algunas pegaban a sus maridos, otras se habían quitado el sujetador y gritaban "¡Libertad!" y otras, se habían quedado pensativas... En ese momento alguien me agarró de la mano... Era el príncipe.
- Quizás te engañen mis formas y piensas que soy un príncipe... Debajo de este yelmo solo hay un hombre...Pidiendo que lo amen. No tengo la sangre azul, solo tengo 10€ en el bolsillo...Pero tengo mucho amor que dar... Y te quiero.
- No seas moñas. - Le dije. - Mi verdadero príncipe me está esperando en la puerta.
Y efectivamente allí estaba, con su camiseta de los Gremlimns y un Fiat Punto azul. Aceleró y nos perdimos entre el humo del atardecer, dejando atrás al príncipe Fanfarrón y a todo su séquito de gandules.

miércoles, 8 de junio de 2011

Stop Censura.

Hoy viendo la televisión mientras comía he visto un anuncio.
"El alcohol es una droga, como el tabaco, pero no está mal visto", decía un integrante.
Particularmente, no bebo, no me gusta el sabor del alcohol. Pero he de protestar, puesto que es otro paso más hacia la censura, hacia el pasado, un pasado que se va a convertir en futuro.
Poco a poco se nos está privando de nuestras libertades como ciudadanos y como humanos. Leyes que nos censuran y nos prohíben expresarnos. Pero no vamos a callar. Ya no.
Hace poco escuché en un programa de radio (del cual no daré el nombre), que las descargas eran un derecho humano, una señal de que el mundo ha avanzado y avanzará, y estuve completamente de acuerdo con esa idea.
Lo que ahora nos parecerá poco (que no lo es), el año que viene cuando el PP asuma el control (que lo asumirá), será mayor y las privatizaciones y las censuras nos perseguirán hasta dejarnos sin derechos, sin derechos siquiera para decidir a quién amar. Y estoy hablando de los homosexuales. En Uganda se ha creado una campaña contra la homosexualidad, y están matando a homosexuales por todas partes. En España no estamos muy lejos de eso... Con el PP, los matrimonios homosexuales formarán parte de la Historia.
Me hace gracia la gente que dice "Yo votaré al PP porque Zapatero lo ha hecho muy mal, y Rubalcaba no va a arreglar nada".
Y yo pregunto, ¿votarías a un partido que te censura, te coarta y te insulta solamente por el hecho de que no te guste cómo se ha gobernado el país con un partido que te representa?

domingo, 8 de mayo de 2011

Los jóvenes incultos de hoy.

Escribiré en primera persona.
Más de un siglo de lucha comunista contra la opresión del "señor".
Toda la Historia se resume en sublevación. Guerras y batallas perdidas con el mismo fin: La libertad.
Imposible es definirla. Es un concepto abstracto. Si preguntáramos a todo el mundo qué es la libertad obtendríamos infinidad de respuestas diferentes. ¿Quieren que les diga qué es para mí la libertad? La libertad para mí es callarme entre tanto ruido.
El ruido, que provoca confusión. Somos ovejas descarriadas que seguimos la estela del más fuerte sin derecho a preguntar "por qué". Pero no lo olviden: Ellos mandan porque nosotros obedecemos.
Mucho se ha andado y luchado por conseguir lo que tenemos hoy día. Nuestros mayores siempre dicen que no valoramos lo que tenemos. Y tienen mucha razón, y no valoramos porque no hemos sufrido, porque nuestra generación, jóvenes, se ha limitado a disfrutar lo que otros muchos pelearon para conseguir.
Los jóvenes de hoy día somos unos incultos, personas que desconocen su Historia, una Historia que siempre ha sido contada desde los ojos de los vencedores y no de los vencidos.
¿Por qué estamos aquí? Infórmense. ¿Qué pasó para que pudiéramos tener lo que disfrutamos hoy? ¿Qué tenemos? Los que nuestros ancianos no pudieron tener: Plenitud, felicidad y paz.
La sociedad se ha vuelto materialista y no sabe que está vacía. Los placeres más pequeños son los que nos dan esa libertad ansiada que no pudo ser contemplada por quienes lucharon por ella.
Para ser libre, hay que desatarse.
Pero la gente quiere vivir tranquila y no quiere luchar... No estamos cansados, simplemente nos hemos vuelto cómodos. La sociedad se ha vuelto conformista y envidiosa.
Para que el mundo cambie, primero tenemos que cambiar los que vivimos en él. Y no se cambia sin esfuerzo y sacrificio.
Jóvenes incultos, levantaos y sangrad por lo que es nuestro. Aunque, ¿para qué luchar? Se vive mejor sin preocupaciones... Nuestros muertos del 36 al 39 llorarían al ver que su muerte anticipada solo ha servido para antarnos aún más al consumismo y el dinero.
Jóvenes incultos... Me da pena que desconozcáis vuestros orígenes y el porqué estamos aquí. No nos damos cuenta de que el dinero ni siquiera ayuda a conseguir la felicidad, sino que nos priva de nuestra libertad como seres humanos... Si seguimos obedeciendo, acabaremos siendo los más ricos del cementerio y no disfrutaremos de los pequeños placeres que nos da la vida, como el desarrollo de una flor o abrazar un libro al terminar de leer.
España, una bazofia grande y libre de personas cultas.

domingo, 1 de mayo de 2011

La Historia actual.

Vivían en un pueblo obrero históricamente, donde, a pesar de que gobernaba  el partido de izquierdas del momento, se defendían las imágenes de la Semana Santa y se pasaban el dinero bajo cuerda.
Durante la Guerra Civil, el pueblo había sido tomado por los franquistas, y el proletariado se pateaba las calles sin zapatos y sin ganas de vivir, buscando alguna manera de alimentarse.
La gente moría en las calles sin adoquinar, algunos fatigados de trabajo, otros, de inanición.
Muchos habían conseguido abandonar el pueblo para ir a trabajar a la ciudad, que no quedaba muy lejos. Otros, se habían quedado allí, con pequeños comercios que daban pocos duros, como jornaleros o, si tenían suerte, ayudando al cura del lugar.
Gracias a aquellas familias de los años 40 en adelante, el pueblo evolucionó y se convirtió en una pequeña ciudad separada de la capital por el río Guadalquivir.
Había llovido mucho desde entonces. La paz llegó con la democracia, una democracia anhelada que en los tiempos que corrían no era ni la sombra de lo que fue. La monarquía se había asentado en España y el pueblo trabajaba para ella. Por aquella época, el país era gobernado por un partido de izquierdas que hacía política de derechas. El presidente había comparado a España con un transatlántico el mismo día que se cumplían 99 años del hundimiento del Titanic, el mismo día que se cumplían 80 años de la proclamación de la II República, el mismo día que hacía pocos años había reconocido públicamente que España estaba en crisis. Una crisis económica que, sin comerlo ni beberlo, había llevado a muchísimos padres de familia a la ruina debido a los ERE. La delincuencia, los accidentes de tráfico, los desahucios y el consumo de tabaco habían crecido considerablemente.
A algunas familias no les habían afectado los despidos colectivos, pero las reducciones de sueldo y pensiones eran como picaduras de mosquito, con las que un día los trabajadores volvían a casa y decían a sus hijos: “Hoy me ha tocado a mí”.
Distraían al pueblo permitiendo que hubiera diputadas en el Congreso, diputadas que prohibían las descargas en Internet exponiendo que era una pérdida de ingresos considerable y que sería un recuerdo después de su aprobación. Diputadas que prohibían fumar en los bares y restaurantes y permitían que se vendiera tabaco en dichos establecimientos, establecimientos que se habían hipotecado por acondicionar sus locales con salas de fumadores y no fumadores. Diputadas que no creían en la Gramática española e inventaban palabras sin hacer caso de la economía del lenguaje y vestían como hombres para hacernos creer en la igualdad. Diputadas que se negaban a viajar en la clase Turista de un avión porque afirmaban que sus viajes eran de trabajo.

lunes, 7 de febrero de 2011

Realidad.

Te busco, a sabiendas de que no tendré que insistir mucho para encontrarte. Me guiñas un ojo, te enseño los dientes, no hace falta preguntar para saber lo que sientes.
Me dejo llevar y pretendes dominarme...No te enteras de que empiezas a agobiarme. Entonces te empujo y me miras, perplejo. "¿No me quieres?", preguntas. "Hoy no", te contesto. Me miras escrutante, intentando averiguar qué pienso en ese instante. "¿He hecho algo mal?", dices queriendo acariciar mi mejilla. "No", te grito, apartando con furia tu mano. "¿Qué quieres de mí?", preguntas, tembloroso. "Fóllame como si me odiaras", te contesto provocándote con otro empujón. Y tú te enervas y me aprietas los muslos, me muerdes los pezones y me tiras del pelo. Con ansias locas muerdo tu piel la voy envenenando dulcemente de este delirio...Siento tus gemidos en mi oído, suplicando piedad pero sé que quieres más...¡Me enciendes sin remedios!
Voy dejando húmedas huellas feroces y demandantes sin poder contenerme.Quiero poseerte íntegro, te impregno con mi perfume y guardo el tuyo en cada rincón de mi cuerpo. Soy una serpiente bailando al son de tu flauta y tu inquieta pelvis, que se une a la mía y se tortura con el gozo.

martes, 11 de enero de 2011

Folios amarillos.

Esta mañana bajé del autobús y fue justo entonces cuando empezó a llover. La gente se cubría la cabeza y se guarecía del agua y su efecto, como atemorizados. Yo no. Miraba al cielo y le sonreía. Me gusta la lluvia porque se lleva al frío y a la gente. Solo los valientes nos dejamos cubrir con su manto.
Volví a equivocarme de camino y aparecí de nuevo ante el templo. No lo miré. Sus desprecios, ahora, que sean de otra.
La facultado olía a humedad y marihuana. "Libertad", pensé.
Él se sentó a mi lado. Yo leía, él dibujaba. Despreocupada, seguí haciendo el verso y me pidió fuego. Me ofreció Naturaleza y yo lo desprecié. Fue entonces cuando me vi reflejada en su papel. Me había inmortalizado en sus folios amarillos.
Lo miré por primera vez. "¿Por qué?", me dije. Antes de que pudiera articular una palabra, se marchó con prisas y sin despedirse. Lo seguí con los deícticos ojos hasta que se perdió en el agua.
Mi vida es Darío, es la búsqueda sin pausa, voy creando a la vez que aprendo y me faltan aventuras. Él es el veneno, es la manzana prohibida de este jardín sin Edén lluvioso. Y yo me pregunto al igual que Hamlet: "Ser o no ser, esa es la cuestión".
Dicen y cuentan los sabios que la fuerza de los hombres se mide por la intensidad con que dicen "no" a las tentaciones. En las guerras siempre se pierde, y unos no responde si el otro no ataca. La batalla ha cesado. Voy a dirigir mis tropas hacia el monte.

Lectores