Por un momento se detuvo el tiempo.
Sabía que tenía corazón porque lo sentía latir en mi
garganta.
Tic, tac, tic… Se rompió.
No lo esperaba.
Me pareció un dolor gratuito… Como el niño que arranca las
alas a una mariposa o un galgo al que apuñalan en mitad de la carrera. Como quemar hormigas con una lupa.
Se quebró mi suspiro, vomité los pedazos del corazón
podrido. Vacié mis sentimientos en un retrete y tiré de la cadena y vi a mis
recuerdos mojados, yendo a parar a cualquier alcantarilla.
Me senté brevemente.
Preguntas, preguntas, preguntas.
Suena el teléfono. No es él. Ya nunca será él.
-
- - ¿Sí?
- - Baja. Estoy en tu puerta.
- - No quiero.
Pero bajo.
Algo pincha mi estómago, serán los restos de cristales.
Ya pasará.
Todo pasa y todo queda. Pero lo nuestro es pasar.
Ya pasará.
Pasará.
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