"Escríbelo", me dijo aquella imbécil. "Si no sabes decirlo, escríbelo".
Creo que sí que sé decirlo...
Una emoción se puede transmitir de muchas maneras: Con un silbido, con la voz, con un suspiro, resoplando, tarareando una canción, gritando, con las lágrimas silenciosas del dolor, con las de la risa, con las que se caen sin querer, con las escandalosas de la rabia, del odio, del asco.
¿Con qué más podemos mostrar una emoción? Con el cuerpo.
Con palmadas, con saltos, con un cabezazo en la mesa o en la pared, retrocediendo unos pasos o adelantándolos, haciendo nudos en el cabello, algo que yo hago personalmente cuando me aburro, estirándolo o acariciándolo.
También podemos escribirlas, cantarlas, bailarlas e incluso llorarlas.
Hasta con el silencio podemos transmitir una emoción... ¿Sabéis que el silencio también transmite emociones? Yo distingo tres tipos de silencio: El silencio incómodo, ese que se produce cuando no hay mucho que decir, no hay interés en continuar una interacción entre dos o más hablantes. Cuando la conversación está vacía, en definitiva. Por otro lado está el silencio confortable... Y creo que es el más complicado de encontrar... Al igual que el silencio incómodo aparece sin provocarlo, este segundo tipo no se encuentra si se busca. Simplemente aparece cuando dejas de esperarlo. Es un silencio que llena, que absorbe que... Hace que te sientas satisfecho. En ese silencio sobran las palabras, el resto de expresiones y hasta el resto del mundo. Estás solo frente a una persona a la que no necesitas hablar para transmitir una emoción.
Cuando aparezca este silencio en tu vida... No dejes que ni un solo sonido lo perturbe. Escucha ese silencio, porque es tuyo. No permitas que el ruido rompa tu silencio...
Por último está el silencio doloroso. Este silencio duele porque es cuando tendemos a buscar las palabras para llenarlo. Para tratar de buscar un por qué. Estos silencios son el resultado de la destrucción de los silencios confortables. Es el silencio que provoca esperar. Es el silencio de la desesperación. Es el silencio de la misma locura.
Y los lingüistas creen en la fuerza de las palabras...
Yo creo en la fuerza de los silencios.
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