viernes, 10 de enero de 2014

Pregúntale al tiempo sobre mí.

No quiero un hombre en mi vida.
Me destrozan el corazón, hacen gris mi mirada y ensordecen las palabras que brotan de mis dedos, me aprietan los nudillos y no tengo fuerza para escribir.
Podrán atar mi cuerpo, pero no mi mente. Por eso disfruto del sexo. Ahí es donde siento mi cuerpo libre, libre de verdad. Me gusta la sensación del orgasmo porque en esa explosión encuentro el placer de ver la luz que tengo en mis ojos y que los hombres se empeñan en apagar. Tienen miedo de mis pensamientos y en cuanto sienten que me necesitan se vuelven oscuros. Se ponen el uniforme de seguridad y juegan con la porra entre sus dedos. Amenazan con tirar las llaves y dejarme sola en el abismo de caos y fuego que es mi pensamiento.
Entonces me vuelvo frágil, insegura y cruel.
Son ellos los que han hecho esto de mí.
Son ellos los que me dan el amor y lo convierten en poder. Poder arruinarme la vida.
A los hombres les gusta el poder y a mí me gustaban los hombres poderosos. Me excitan los hombres que saben a dónde van pero yo soy más lista. Todos se apartan cuando ven a una mujer que conoce el camino. Que sabe lo que quiere. En cuanto me decido, todos se hacen a un lado.
Puedo tomar las riendas de mi vida y huir, espoleando contra el viento.
Dejo huellas en sus corazones, tendré algo bueno o algo malo, no lo sé.
Lo único seguro es que nadie puede olvidarme y eso es un hecho, sino, pregúntale al tiempo sobre mí.

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